QUERIDO HIJO CHRISTIAN

QUIERO COMPARTIR ESTE MENSAJE QUE TE ESCRIBIO TU AMIGO MANUEL EN EL QUE TE DESCRIBE Y RECUERDA TU MANERA DE SER Y DE ACTUAL QUE TENIAS

PARA QUE TE CONOSCAMOS MEJOR

Carta a un ángel

 

Querido amigo,

 

aún recuerdo aquella tarde cuando te conocí. Fuese como fuere, ese día estaba destinado a que nos conociéramos. Recuerdo tu sincera sonrisa, tu educada forma de hablar; recuerdo sentir el aura que te rodeaba y que me transmitía bienestar. Rápidamente coincidimos en gustos y aficiones, y es que fueron muchas las tardes que hoy recuerdo con cariño donde nuestros sueños se mezclaban entre magia e ilusión. Tardes donde escucharte era aprender siempre algo nuevo. Llegaba a la biblioteca del instituto, nuestro centro de reuniones, y ahí estabas tú con la positividad de tus palabras, la inocencia y la energía de un niño. Y es que me sentía un niño a tu lado, desde nuestros paseos a la cantina para tomar un refresco hasta las tardes concentrados estudiando. Me apoyaste mucho en los estudios, me decías que no me rindiera por muy difícil que estos fueran. Incluso me dejabas materiales que yo no tenía tales como diccionarios y apuntes para poder aprobar. Pero sin duda los mejores momentos llegaban cuando nos poníamos a los PCs de la biblioteca, nuestro santuario, para sumergirnos en nuestro mundo. Tu casi siempre usabas el ordenador para el estudio, pero eso no te impedía mostrarme tus escenas favoritas de "La Guerra de las Galaxias" o del anime "One Piece". Incluso recuerdo tus bromas cuando me giraba y me tecleabas en mi ordenador. Me encantaban esos momentos, se te veía muy feliz y yo creo que fui el único con quien tenías esa conexión tan especial. Porque éramos muy parecidos, y le estaré eternamente agradecido a la vida por haberte conocido. Para mí has sido, eres y siempre serás el significado de la verdadera amistad. Todos los momentos vividos contigo los guardo como un tesoro en mis recuerdos, hemos vivido muchas aventuras y nos hemos divertido mucho. Cierto es que había algunos días que el estrés de los estudios no nos dejaba apenas un respiro, y recuerdo aquel día que te asustaste porque se te nubló la vista enfrente del ordenador. Yo intenté tranquilizarte explicándote que yo también solía sufrir en ocasiones de algo parecido o peor pues al padecer de migrañas con aura me afecta a la visión antes de sufrir el dolor. Y mientras te hablaba, a los pocos minutos conseguí que te relajaras y se te pasó. Todo fue fruto del cansancio, de estar tanto tiempo frente a la pantalla. Confieso que me asustaste por un momento, pero no te lo quise transmitir y creo que hice bien al mantener la calma porque si no no te hubiera podido ayudar sino todo lo contrario pues te hubieras asustado más aún. Eras una persona increíble, y siempre dabas más de lo que recibías. En ese aspecto también me sentía muy identificado contigo. Como tu pasión por Japón, recuerdo que incluso me dijiste de ir juntos y viajar hasta allí. Nunca pude cumplir ese sueño... Mi vida dió un giro drástico cuando mi hermana pequeña volvió a enfermar. Ya no acudía tanto a clase, pero nos comunicábamos mediante el móvil. Tú por ese entonces estabas en París junto a tu padre. Recuerdo todos los ánimos que me dabas, tu fuerza y tus ganas de luchar. Al poco tiempo, me diste la triste noticia de que tu abuela había muerto. Estabas muy afectado. Yo quisiera haber podido acudir a la ceremonia, mas no pude debido a mis circunstancias. Fueron muchos momentos difíciles por los que pasé, pero jamás olvidaré la última vez que nos vimos. Yo iba a ver a mi hermana al hospital junto a mi madre como cada semana. Tú habías venido de París para celebrar las fiestas con la familia. Quedamos en la puerta del instituto, ese día hacía bastante frío y nos sentamos en un banco de un pequeño parque cercano. Tu cumpleaños se aproximaba, por lo que te llevé mi regalo: una taza de Yoda de "La Guerra de las Galaxias". Tú ya sabías lo que era mi regalo porque días antes te pedí que eligieras a un personaje para la taza, pero la ilusión y la alegría en tus ojos se hizo muy evidente. Recuerdo que anteriormente mi madre me había ayudado para envolverlo con papel de regalo. En ese momento la guardaste en tu mochila, y acto seguido sacaste un detalle que compraste en Francia para mí. Era una pequeña caja metálica en forma de seta de "Super Mario Bros". ¡Me gustó mucho! La tengo en casa expuesta en un mueble, y siempre que la veo me acuerdo de ese día. Después estuvimos paseando por las tiendas cercanas, conversando. Me decías que tenías muchas cosas que hacer, pero con muchas ganas de ver a la familia y a los amigos. Y llegó la hora de la despedida, me acompañaste hacia el hospital e incluso te ofreciste para acompañarme a visitar a mi hermana que estaba ingresada. Sin duda, un bello e inolvidable gesto por tu parte. Te lo agradecí mucho y te dije que no hacía falta, que siguieras tu itinerario para con tus deberes. Nos despedimos y lo último que recuerdo de ti es verte pasar por un paso de cebra mientras me decías algo que no llegué a entender muy bien debido al ruido de los coches. Y es que puedo escribir y escribir... Seguir escribiendo sobre ti hasta que mis manos se rompan que siento que no hay palabras suficientes para describir todo lo que viví a tu lado. Eras una persona excepcional. Un héroe de valeroso espíritu, bondadoso y de gran corazón. Optimista, alegre y risueño. Un verdadero amigo que una vez me dijo que nada en este mundo es imposible. Ahora cuidas de nosotros desde arriba como el ángel que tú eres. Ahora estás con mi ángel guardián. Y sé que me ves escribiendo estas líneas para ti, ahora que me siento más recuperado.

 

Jamás te olvidaré, camarada...

TE QUIERO HIJO

PAPA

5/02/2018

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